viernes, 13 de abril de 2012

Que te quiero. Que escribo mis sentimientos porque me faltan cojones para decírtelo a la cara. Que recuerdo todo lo que hiciste por mí. Que recuerdo tus susurros al oído diciéndome que me quieres. Que me encantaba que me hicieras cosquillas hasta que me doliera. Que aún recuerdo todos los momentos que pasamos, que aunque fueran realmente estúpidos, para mí fueron perfectos.
Que terminé creyendo que me querías, y me permití hacerlo. Que lo nuestro estaba prohibido; según tú, no era normal quererse tanto.
Que ya no me quedan ganas de reírme y enseñar todos los dientes como si fuera un tiburón. Que te echo de menos.
Que todo acabó muy pronto; y yo, por más que lo intente, no me hago la idea. Porque sigo recordando tu cara a escasos centímetros de la mía, y sigo imaginándome que volverás con un ramo de flores y una sonrisa pidiéndome perdón.
Que te prometí un para siempre, aunque tú no lo quisieras.

martes, 10 de abril de 2012

Me lo diste todo, sin pedirte nada. Me hiciste ver que era especial, que era alguien. Que había alguien en el mundo que me necesitaba. Me hiciste creer que valía.
Tú me hiciste feliz. Te fuiste sin decir nada, ¿tenías prisa? Ahora no siento nada, sólo quiero que vuelvas.
Tú no me querías. Yo no quiero hacerlo.
Te arrepientes de lo que me hiciste, ahora es demasiado tarde para salvarme.

martes, 3 de abril de 2012

Te esperaré con un helado de chocolate en la puerta de tu casa para hacerte un poco más feliz un ratito cada viernes a la hora de la cena durante el resto de mi vida.