lunes, 22 de abril de 2013

Esto ya es algo personal...

Tú y yo tenemos algo, ambos lo sabemos. Ninguno lo puede explicar del todo bien, pero yo lo voy a intentar. 
Nos hablamos, nos escuchamos, nos divertimos las noches que pasamos juntos y las tardes de parloteo por el móvil. Pase lo que pase, siempre nos preferimos, incluso con tus novias pasajeras, me terminas llamando a mí para contarme tus problemas o simplemente para decirnos ñoñerías.
Pero a la más mínima tontería ya nos cabreamos. Llevabas dos días sin hablarme por antojo, y me cabreé. Yo no sabía que me necesitabas de verdad, simplemente creí que te vino en gana hablarme después de varios días. Ahora te has vuelto a cabrear. Y sin saber por qué, yo me siento vacía.
Te quiero tanto como te odio, he pasado mil infiernos peleando por ti, y ahora que todo parecía mejorar, vamos y volvemos a lo mismo. Pero, ¿qué coño pasaaaa?
Me dijiste que siempre habíamos tenido una relación que no suele tener la gente. Que somos diferentes en prácticamente todo, pero tenemos en común esta extraña relación y los sentimientos. 
¿Por qué coño te escucho? Con lo bien que estaba yo con mis nochecitas pensando en quien me diera la gana y mis borracheras casuales. Tuvimos que sacar el temita. Que sí, que yo sé que son comeduras de cabeza inútiles. Pero ¡mierda, quiero que me mimes!
¿Por qué carajos vengo yo ahora a pensar en ti como lo hacía antes? Te conozco, sé que no eres bueno para mí (aunque ninguno lo es para el otro). Y ala, vengo yo ahora a pedirte perdón como si yo tuviera la culpa. Se me está haciendo bastante insoportable no verte y que no me hables. Y sin saber por qué:
Ahora siento que te quiero. Te echo de menos